La inspiración es…

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…eh… ¡Hola! Soy Remi, y hoy es mi tarea acercarte cuatro propuestas sobre la más huidiza de las herramientas, la que se encuentra cuando no se la busca. Tengo el tupé de afirmar que la inspiración es como los chimpancés de Andrés en el Reino del Revés: si la mirás, no la ves. Por eso, en lugar de buscarla bajo la alfombra, te recomiendo entenderla, de la siguiente manera:

LA INSPIRACIÓN ES…

COMO LA SUERTE: no podés depender de ella

Eso mismo. La inspiración, al igual que la suerte, llegan para ayudarte, para soplar las velas desde la popa, pero no para solucionar el problema. Quiero creer que los ingenieros aeroespaciales que construyeron la nave que llevó a los humanos a la luna no cruzaron los dedos antes del despegue, no hicieron responsable a la suerte del éxito de su misión. Pensá en los jugadores profesionales de póker: nadie que sepa cómo se juega puede creer que ellos hicieron de ese juego su carrera a base de buenas manos, de una suerte especial con la baraja. Exactamente de la misma forma debería ser considerada la inspiración. Las grandes personalidades del mundo creativo no son lo que son por un ataque de inspiración constante: llegaron a esa reputación a base de un trabajo organizado y metódico, con la inspiración sobrevolando la zona. En este punto, también se podría decir que la inspiración es como tu ex: tenés que aprender a vivir sin él/ella.

…COMO EL CONTROL DEL TELE: tenés que buscarla

En la era de la información digital e interconectada, el que no se inspira es porque no quiere. Cuando me toca diseñar o animar algo, nueve de cada diez veces no sé por dónde empezar. Ahí es donde recurro a mi pastillero, lleno de miles de píldoras de inspiración: Behance, Dribble, Vimeo, Instagram, Tumblr, Deviantart y muchos sitios más. Hago un punto aparte para recomendar Pinterest: el algoritmo del sitio para sugerir piezas similares a la seleccionada es poderosísimo. Pero no todo es digital, y no todo está ahí afuera: Hace unos años un artista alemán lo comprobó por nosotros. Te dejo acá un artículo contando su historia, en la que viaja a lugares exóticos, paisajes increíbles y edificios imponentes para terminar pintando el patrón de sus pulóveres. Un ejemplo de arte irreverente, audaz y satírico; y también una demostración de que la inspiración puede estar ahí afuera o acá adentro. También podés pensar a la inspiración en su otra acepción, la de meter aire a los pulmones: inspirar para meter oxígeno, renovar las ideas y tocar el F5 de tu cerebro.

…COMO LA OFERTA DEL SÚPER: tenés que aprovecharla

Una vez le preguntaron a Stephen King si anotaba todas las ideas que se le ocurrían. La pregunta está bien: el hombre escribió más de 60 novelas, necesitamos saber TODO lo que pasa en la privacidad de su cráneo. El autor, sorpresivamente, dijo que no, y la explicación tiene bastante sentido. King dijo que si es necesario anotar una idea es porque, en realidad, no es tan buena. Las buenas ideas, explica, son las que no te dejan dormir de noche, y piden a gritos salir para afuera, en la forma de expresión creativa que consideres. Naturalmente, esas ideas no necesitan ser anotadas. Coincidas o no con el señor, es imperdonable que los efímeros destellos de inspiración no sean explotados al máximo: es como pedirle a una estrella fugaz que espere unos minutos para pensar tu deseo. Quedate unas horas más despiertx, pedí un ratito más en el co-working o sacale una foto a eso que estás dibujando. Incluso podés atreverte a desoír a Stephen King, y anotar todas las ideas que aparezcan. Tu yo del futuro te va a agradecer.

…COMO TU JEFE: te tiene que encontrar trabajando

Ya sé que ya escuchaste esa frase, y ya sé que la odias. Sucede que creo que es el más importante de todos estos tips, además de que se complementa a la perfección con todos ellos. Es más, me atrevo a decir que este apartado es el ketchup de los nuggets, es la aceituna de la pizza: si te concentrás en trabajar, la musa (¿o muzza?) inspiradora llega sola. Lo difícil, claro, es poder sistematizar tu trabajo creativo, para emanciparlo de la inspiración. Te doy un ejemplo: seguro conocés La noche estrellada, de Van Gogh, y es muy probable que conozcas más cuadros del artista holandés. Lo que capaz no sabés es que en toda su carrera pintó más de 200 cuadros, incluyendo por lo menos 21 variaciones de su magnum opus, de su obra maestra, La noche estrellada. Es irreal pensar que una noche un poco nublada, desde el salón en el asilo que se encontraba, Van Gogh pintó, de una sola vez, y en unas horas, uno de los cuadros más representativos del arte occidental de nuestra historia. Es posible que para el fresco final Van Gogh haya percibido una brisa de inspiración, pero prefiero atribuir la magia de esa obra al constante y estructurado trabajo del artista, que luchó contra viento y marea (y, principalmente, contra su inestabilidad psicológica) para producir lo que produjo. Igual, hagas lo que hagas, te recomiendo que no te cortes la oreja.

Remi -que soy yo- se despide hasta la próxima nota. Cierro diciendo que la inspiración es como el cuatro de copas, porque no hay truco. No se puede llamar a voluntad, no se puede invocar mediante palabras especiales. Cuando llega es bienvenida, pero mientras se piensa en algo más. Toc, toc. ¿Quién es?. TU TRABAJO. ¿Creíste que era la inspiración? Si es así, volvé al principio, todavía tenés mucho por aprender.

Chau.

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